El diluvio


Dios mostrandonos un tipo del Señor Jesus con esta historia



Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.  De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.  También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.  Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta
 días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.   E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.  Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.  Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos,
su mujer, y las mujeres de sus hijos.  De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,  de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé. 
Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.   El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo,

a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 
y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.   En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé,

la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;   ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los
animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.  Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. 
Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron,
como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.  Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.  Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra;
 y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 
Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes
altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.  Quince codos  más alto subieron las aguas, después que fueron

cubiertos los montes.  Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como
de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre.  Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices,
 todo lo que había en la tierra, murió.  Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca. 
Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días. 


ALGUNOS TIPOS DE JESUCRISTO EN EL ARCA DE NOE

Vino para apacentar
La maldad de la tierra
La necesidad de un juicio: el hombre justo
Dios es quien empieza
Hay que creer
El medio de salvación: una sola puerta


VINO PARA APACENTAR
Gen 5:29 nos dice que al nacer Noé (Consuelo o Descanso), estaban profetizando que él aliviaría toda obra y trabajo de la gente a causa de la maldición de Jehová sobre la tierra. Así mismo vemos que en Jesús también seria apacentado el pueblo, como lo dijo el profeta Miqueas (Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.
LA MALDAD DE LA TIERRA
LA NECESIDAD DE UN JUICIO: EL HOMBRE JUSTO
Como lo dijimos en el punto anterior, la maldad era tal que se necesitaba ponerle un "hasta aquí"; pero Dios, en su gran sabiduría, decidió no destruirla por completo y empezar de nuevo, sino que enviaría una destrucción parcial... que eso de parcial estaba de verse, pues realmente destruyo casi todo con la agüita que cayo...Se necesitaba un hombre justo entre todos los malvados, y ahí estaba Noé "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová"). Al igual con Cristo, para poder redimir a la humanidad del pecado,se necesitaba alguien que fuera justo y solamente Jesús lo era, pues no tenía ninguna mancha del pecado en él (1 Jn 3:5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él").
DIOS ES QUIEN EMPIEZA
Con Noé, fue Dios quien empezó con la platica con Noé y le dijo que tenía que hacer.
Igual pasó con Jesús, es Dios quien lo mandó para hacer la
obra. Y como buen hijo, la realizó.
HAY QUE CREER
A Noé no le creyeron cuando le dijo al pueblo que venía una terrible destrucción y que necesitaban entrar al arca para salvarse. Después de todo no llovía mucho en ese tiempo (Gen 2:6 "sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra"). Pero Noé sí creyó.Igual con Jesús, Dios lo mandó para que el que crea en él no se pierda y tenga vida eterna, así que también existe la libertad de creer o no en él. Después de todo tampoco en este tiempo se ve que se castigue al que se porta mal y comete pecado... pero cuando llegue el juicio... cuídese el que no creyó, porque va directito al infierno.
EL MEDIO DE SALVACION: UNA SOLA PUERTA
Por medio del arca, y sobre todo por entrar en ella por la única puerta que tenía, fue la única forma de no terminar ahogado (muerto), así el único medio de salvación para evitar terminar muerto (para siempre y pasarla calientito de más en el infierno) es a través de Cristo (Juan 14:6
Jesús le dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí").
Manualidad

En los tiempos de Noé, el mundo era un caos, la perversión y la maldad estaban en todo lugar "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal"). También en los tiempos del nacimiento de Jesús las cosas andaban de cabeza, imagínense solamente que el pueblo judío se encontraba dominado por los malvados romanos; no tenían rey (ni reina); los sacerdotes en lugar de ayudarlos para acercarlos a Dios, se la pasaban buscando la forma de hacer su negocito aprovechándose de ellos.Los tiempos no han cambiado mucho desde entonces.

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